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28
Mar
2025

Crece la natación para bebés en zona norte: familias buscan que aprendan a nadar antes del año

Crece la natación para bebés en zona norte: familias buscan que aprendan a nadar antes del año
La natación en bebés es tendencia en el AMBA, con un crecimiento exponencial en la zona norte del conurbano. La actividad no solo mejora el desarrollo físico y emocional de los más chicos, sino que también fortalece el vínculo con los padres. Clases individuales y grupales en casas particulares marcan la nueva modalidad.

Cada vez más familias en el AMBA, especialmente en la zona norte del conurbano bonaerense, buscan que sus hijos aprendan a nadar antes del primer año de vida. Esta actividad, que antes era vista solo como un deporte, hoy se consolida como una herramienta clave para el desarrollo físico, emocional y social de los bebés.


El verano 2025 marcó un crecimiento exponencial de la natación para bebés, con una particularidad: la proliferación de clases a domicilio en casas particulares, ya sea de manera individual o en grupos reducidos.


“Hoy hay más conciencia sobre la salud y el estado físico. El fitness y la buena alimentación tienen protagonismo, incluso en bebés y niños pequeños. Hay más piletas y actividades acuáticas, lo que lleva a que las familias decidan que los más chiquitos tomen clases”, aseguró Mariana Cabezas, profesora especializada en natación infantil.


Según la especialista, el promedio de edad en que los bebés inician la actividad varía entre los 7 y 10 meses, cuando aún mantienen activo el reflejo de cierre glótico, un mecanismo de protección natural que les permite contener la respiración bajo el agua. “Es recomendable comenzar antes de los 7 meses, ya que este reflejo facilita el aprendizaje. Con el tiempo, desaparece y debe ser reemplazado por un control consciente de la respiración”, explicó.


Los beneficios de la natación en bebés


La natación es considerada el deporte ideal para los más chicos debido a sus múltiples beneficios:



  • Mejora la coordinación motriz, el equilibrio y el conocimiento del espacio.

  • Fortalece los músculos y mejora la flexibilidad.

  • Estimula el sistema inmunológico y neuromuscular.

  • Brinda seguridad y confianza, reduciendo el estrés y la ansiedad.

  • Fortalece el vínculo afectivo con los padres.

  • Mejora la adaptación a nuevos entornos y desarrolla habilidades sociales.


“Este verano se dio la particularidad de que varias veces se juntaron mamás con sus bebés y armamos grupos. Lo usual es que las clases sean individuales en esas edades tan tempranas. Luego, a partir de los 3 o 4 años, ya es más factible formar grupos de varios chicos”, contó Cabezas.


Las clases para bebés suelen durar 30 minutos, ya que es el tiempo ideal para evitar el cansancio y maximizar el aprendizaje. Durante las sesiones, los ejercicios incluyen juegos, canciones y buceo, todo en un ambiente lúdico y seguro.


El papel clave de los padres en la natación infantil


Los padres cumplen un rol fundamental en la experiencia acuática de los bebés. Su presencia no solo brinda seguridad y confianza, sino que también fortalece el vínculo afectivo.


“La cercanía de los padres permite que el bebé se sienta protegido en un ambiente nuevo. Su presencia reduce la ansiedad y el miedo al agua. Si el padre o la madre muestran tranquilidad, el bebé imita esa actitud”, sostuvo Cabezas.


Además, la natación fomenta la independencia y la autonomía en los niños. “Los padres guían, pero deben dejar espacio para que el niño experimente por sí mismo. Aprender a nadar también es un mecanismo para romper miedos en todos los niveles”, agregó la profesora.


Hace algunas décadas, saber nadar no era una prioridad para muchas familias, ya que no todas tenían acceso a una pileta. “Antes se creía en el mito de que te ‘tiraban al agua’ y aprendías a nadar. Hoy hay métodos más cuidados y dedicación, con enfoques recomendados por especialistas”, explicó.


La natación infantil no solo prepara a los bebés para el agua, sino que también les proporciona herramientas para el futuro. “Es una inversión en su bienestar. Además, facilita el aprendizaje de otros deportes, reduce miedos y mejora la salud física en el futuro”, concluyó Cabezas.


El crecimiento de la natación para bebés en zona norte del AMBA confirma una tendencia en alza: cada vez más familias buscan que sus hijos se adapten al agua desde pequeños, con todos los beneficios que esto conlleva.

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